


El miércoles, 11 de febrero tuve el privilegio de conocer a Adriana. Mujer sencilla, linda y con una gran alegría de vivir la vida. Me sentí muy emocionada de compartir unos minutos con ella y de escucharla hablar con gran entusiasmo de todas las bendiciones que tiene. Me disfrute cada una de sus palabras y quiero ser eco de su mensaje. Luchar, sonar y perseverar con voluntad en lo que nos proponemos. Parece fácil decirlo, pero ella lo demuestra. Ya no me atrevo ni a quejarme.

