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jueves, 8 de abril de 2010

Se buscan líderes apasionados que dirijan las escuelas


En las investigaciones que he realizado para completar mis estudios en Administración Escolar he leído innumerables artículos sobre qué valores o actitudes pueden llevar a un director de escuela a tener éxito como líder. La lista de requisitos empieza y no acaba y por experiencia sé que no todos los directores de escuela son líderes y que muchos líderes en las escuelas no son los directores. Ahora bien hay unos denominadores comunes en esta profesión para llevar al éxito a la escuela y a su comunidad escolar. Jonh C. Maxwell escribe sobre Las 21 cualidades indispensables de un líder, en el libro que lleva este título, (me encantaría conocer a una persona que pueda tenerlas todas). Reconozco que la pasión y lo que dice sobre esta es muy cierto, me identifico con ella. “No hay sustituto para la pasión. Es el combustible de la voluntad.” Cuando el motor de la pasión en nuestro carácter personal nos mueve no nos detiene nada. Nos fijamos metas y vamos tras ella sin importar los obstáculos. Ser director de escuela es un trabajo de 24 horas del que no nos podemos desligar después que suena el timbre de salida. Por eso el director comprometido no se da por vencido ante las situaciones que más de una vez le hacen cuestionar si eso es lo que quiere hacer. Admiro a la gente que siembra esperanzas, que es positiva y vive lo que predica. A cuantos directores conocemos que se les apaga la llama de la pasión y como consecuencia hacen más daño que bien con sus decisiones y actitudes para su equipo de trabajo. La pasión se contagia, da hambre el ver lo que mueve a ese líder y nos invita a apoyar lo que sea que venga de ese ser humano tan entregado a la causa educativa de nuestros niños. Un director puede administrar bien una institución escolar, tener éxito con el manejo de fondos, cumplir a tiempo con los informes a la oficina central y hasta destacar en el área organizacional, pero será el director que inspire, que se entregue a la defensa de la educación sin importar el precio, que logre tener una comunidad escolar que lo siga porque cree en sus valores y compromisos con la educación, que se comunique y escuche efectivamente, que tenga mucha pasión, el que llevará el título de LÍDER.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó el artículo. He conocido mucha gente así, lamentablemente cuando el ambiente los golpea demasiado, los desmotiva y cambian. Si no salen a tiempo de la Organización pueden seguir intentándolo, sino, se les acabará la pasión

Mayra Bellido dijo...

Sé lo que es perder la pasión. La retirada puede ser una salida para renovarse y encontrarse. Hay que valorar lo que dejamos de lado.

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